A veces, el ingrediente principal de un postre no es el azúcar. Mariró cocina desde los recuerdos y las emociones, dando vida a postres que celebran la memoria.
Mariró es un ejemplo de que los sueños se pueden alcanzar a corta edad cuando se trabaja con pasión. Egresada en Gastronomía por la Universidad Anáhuac Cancún, pasó por las cocinas del Marriott y aprendió de uno de los grandes: el chef Jesús Escalera. Esta joven chef, fan de Disney y de los libros de gastronomía, formó su camino entre recetas dulces desde que era una niña. Hoy, sus creaciones son una mezcla entre memorias, emoción y familia.
En 2021, Mariró cambió El Jardín de las Delicias por su marca homónima para darle un carácter más personal a su proyecto; tres años después, ese sueño se concretó con su tienda física ubicada en Plaza Las Palmas, en Cancún. De su cocina surgen preparaciones que reflejan su propio gusto y que, gracias a su técnica y sabor, han conquistado a su clientela. Aunque el camino no ha sido sencillo, la chef repostera nos cuenta que para ella lo primordial es buscar la autenticidad en lo que hace y escuchar a sus clientes.
De color verde menta y acabados que recuerdan a las pastelerías parisinas, pero con un toque moderno, la tienda roba las miradas. El lugar podría confundirse con una joyería, aunque sus postres, con su delicadeza, podrían serlo. Mariró es una chef sensible, gracias a su amor al piano y la fotografía. En la vitrina de su pastelería se exhiben postres exquisitos con sabores florales y afrutados, pero también con combinaciones divertidas que despiertan el antojo.
Los roles de canela son su preparación insignia y uno de sus productos más vendidos. Cada mes hay un sabor distinto que renueva y da frescura a su menú. En su vitrina también destacan los brownies, la primera receta que cocinó junto a su mamá y que hoy forma parte de su línea fija de postres, pero ahora se sirven al estilo Dubái, adaptándose a las tendencias.
La tarta de limón, por su parte, es el resultado de un examen final en la universidad, y con el tiempo la perfeccionó para ofrecerla a sus clientes. El pan de plátano es una de las preparaciones más especiales de Mariró, pues la receta es de su bisabuela, a quien de cariño llamaba Mamú. Cada receta tiene un lazo hogareño, pues todas forman parte de un recuerdo familiar y personal. Mariró comenta:
Para la chef no solo es importante dominar la técnica y conocer de números para emprender. Mariró destaca el valor de la salud mental, el equilibrio entre una vida digna y el trabajo, pero también la importancia de cuidar la relación con quienes forman su equipo.
Así, esta joven chef cancunense cumple cada día sus sueños, compartiendo sus sabores a través de su pastelería, que en principios fueron sueños y que hoy están materializados en cada rebanada dulce.